Llaman especialistas a romper el estigma y discriminación en torno a la salud mental

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre, la especialista en psiquiatría Lorena López Pérez, encargada de asuntos inherentes a la División de Salud Mental y Grupos Vulnerables del IMSS-Bienestar federal, destacó la importancia de combatir el estigma que dificulta el acceso a la atención médica oportuna.

La especialista señaló que los prejuicios y la discriminación social e institucional suelen retrasar la búsqueda de ayuda profesional, provocar aislamiento de los pacientes y favorecer el abandono prematuro de las terapias y tratamientos farmacológicos.

“El estigma puede retrasar la búsqueda de ayuda, puede favorecer el abandono y el aislamiento. Siempre hablamos de las redes que construían los pacientes y siempre decimos: claro, este tiene buenas redes de apoyo porque está su mamá, la esposa o el esposo”, dijo.

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Asimismo, advirtió que el temor y la desinformación persisten en diversos sectores, incluido el propio personal sanitario. Ante ello, subrayó que el conocimiento científico y la empatía son fundamentales para eliminar barreras, brindar una atención integral y recordar que un diagnóstico clínico jamás define la identidad ni las capacidades de una persona.

La funcionaria federal hizo un llamado a la sociedad sonorense a fortalecer la sensibilización comunitaria y garantizar espacios de atención digna, cálida y sin exclusión.


¿Cuántas personas viven con un trastorno mental?

Actualmente, más de mil millones de personas en todo el mundo viven con alguna condición de salud mental, lo que constituye una de las principales causas de discapacidad. Lo preocupante es que gran parte de esta población no recibe el apoyo ni la atención médica que necesita.

Hay escasez de personal especializado, instalaciones y recursos suficientes. Para enfrentar esta situación, la OMS señala que debemos reforzar la prevención y los servicios de atención pública y comunitaria.

La falta de atención genera un alto costo en el bienestar de las personas y en la sociedad, afectando el trabajo y la vida diaria. Por ello, invertir en una salud mental accesible y de calidad es una prioridad urgente.

En el ámbito laboral, problemas como la ansiedad y la depresión ocasionan la pérdida de alrededor de 12 mil millones de jornadas de trabajo cada año. Promover espacios laborales comprensivos y seguros beneficia tanto a empleados como a empresas.

¿Cómo afectan el estigma y la discriminación a la salud mental?

El rechazo o el miedo al qué dirán hacen que muchas personas tarden en pedir ayuda o escondan lo que sienten. Esto daña sus relaciones personales, sus oportunidades de empleo y su integración social.

Guardar silencio por temor a las etiquetas genera aislamiento y soledad, debilitando la red de apoyo de amigos y familiares que es fundamental durante el proceso de recuperación.

En el empleo, la discriminación puede frenar contrataciones o ascensos, e impide que las personas adapten sus condiciones laborales cuando necesitan un respiro o ajustes para rendir mejor.

Los estereotipos y prejuicios en los medios y la cultura popular alimentan ideas equivocadas. Por eso, hablar de forma clara, respetuosa y rigurosa ayuda a normalizar la salud mental en el día a día.

La clave para cambiar las cosas está en la educación, la empatía y la sensibilización. Promover entornos abiertos y comprensivos nos beneficia a todos.